CSN Residuos radiactivos de alta actividad

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Residuos radiactivos de alta actividad

Residuos radiactivos de alta actividad

Los residuos de alta actividad son aquellos que contienen concentraciones apreciables de radionucleidos emisores alfa de vida larga y/o emisores beta-gamma con periodos de semidesintegración superiores a 30 años, que pueden generar calor por efecto de la desintegración radiactiva, dada su elevada actividad específica.

La Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) tiene encomendada la gestión de los residuos radiactivos en España, que se realiza siguiendo las directrices del 6º Plan General de Residuos Radiactivos, documento aprobado por el Gobierno.

En las centrales nucleares, la gestión de los residuos radiactivos se realiza conforme al Plan de Gestión de los Residuos Radiactivos y del Combustible Gastado, documento oficial de la instalación cuyo contenido está establecido en una Guía de Seguridad del CSN sobre el contenido y criterios para la elaboración de los planes de gestión de residuos radiactivos de las instalaciones nucleares.

Conforme a lo indicado en la definición, los residuos de alta actividad contienen isótopos radiactivos con períodos de semidesintegración superiores a 30 años. Además, pueden emitir calor y estar activos durante miles o decenas de miles de años.

Este tipo de residuos están constituidos esencialmente por el combustible gastado generado durante la operación de las centrales nucleares, en forma de elementos combustibles. Además, en España existe una pequeña cantidad de materiales procedentes del reprocesado del combustible gastado de la central Vandellós I.

Durante la irradiación del combustible en el reactor, se generan en él isótopos radiactivos de alta actividad como el propio uranio, plutonio y actínidos minoritarios, y productos de fisión y activación. Las radiaciones emitidas por el combustible durante el tiempo de desintegración de estos isótopos requieren la implantación de una gestión acorde con los riesgos para el público, el medio ambiente y las generaciones futuras, en diferentes etapas:

  • Almacenamiento inicial. El combustible gastado se almacena por unos pocos años para reducir la carga calorífica en las piscinas de combustible gastado de las centrales nucleares.
  • Almacenamiento intermedio. Se almacena a medio o largo plazo (entre 20 y 60 años) en las piscinas de combustible gastado o en contenedores en seco, en los Almacenes Temporales Individualizados (ATI) del emplazamiento de las centrales que disponen del mismo. También puede almacenarse  en un Almacén Temporal Centralizado (ATC), independientemente al emplazamiento de las centrales nucleares.
  • Almacenamiento definitivo. Dado el largo periodo de actividad de estos residuos, el Almacenamiento Geológico Profundo (AGP) es la opción internacionalmente aceptada para la gestión final de los residuos radiactivos de alta actividad. En el concepto de diseño multibarrera, es clave la barrera geológica.

Para reducir el volumen de estos residuos y reutilizar los materiales fisionables, en otros países se adoptan estrategias de ciclo cerrado, como el reprocesado del combustible gastado, que supone la separación del uranio y plutonio contenidos en el combustible para su reutilización en un nuevo proceso de fisión nuclear en las centrales nucleares. Los residuos de alta actividad generados son vitrificados para su almacenamiento. Actualmente se encuentra en desarrollo el denominado ciclo cerrado avanzado, que implica la transmutación de los actínidos minoritarios (de vida larga) y algunos productos de fisión, para disminuir su actividad y radiotoxicidad antes de su almacenamiento.