Alfa 67

En este número de Alfa coinciden la gestión ambiental del paisaje, el transporte seguro de material radiactivo y la cultura de seguridad en el ámbito sanitario e institucional. Esta edición dedica su portada al paisaje y su gestión medioambiental, recorriendo la relación entre bosque, suelo y territorio. Un reportaje analiza cómo la ciencia —incluidas las técnicas basadas en radionucleidos— ayuda a comprender los procesos de erosión, la redistribución de sedimentos y la recuperación de terrenos tras un incendio forestal.

El reportaje sobre la evolución de la gestión de residuos radiactivos aborda el cambio desde los antiguos vertidos oceánicos hasta la cultura actual de caracterización, confinamiento y vigilancia, apoyada en los hallazgos de las campañas submarinas NODSSUM en el Atlántico. El espacio dedicado al transporte de material nuclear se adentra en los sistemas técnicos y reguladores que permiten el movimiento anual de millones de envíos, analizando el reto de las denegaciones y demoras en radiofármacos. Por su parte, la entrevista a Silvia Calzón, consejera del CSN, aporta una reflexión sobre la prevención, la cultura de seguridad, la cooperación institucional y la importancia de que las organizaciones sean verdaderamente comprensibles para la sociedad.

El artículo técnico presenta las claves del almacenamiento geológico profundo de residuos radiactivos a partir de un taller internacional en Madrid con especialistas de más de veinte países. Completan el número la propuesta educativa «Aprender ciencia haciendo ciencia» para fomentar el juicio crítico en las aulas, el perfil de la plataforma PEPRI sobre coordinación de la I+D+i en protección radiológica, y la trayectoria de Katalin Karikó en «Ciencia con nombre propio» sobre el desarrollo de las vacunas de ARNm.

Plataforma Nacional de I+D en protección radiológica (PEPRI) Alianzas I+D frente a la radiación

PEPRI surgió en 2014 con el respaldo de la Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPR) y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), y el objetivo de funcionar como punto de encuentro entre los distintos actores nacionales de la I+D+i en protección radiológica. Aunque no posee personalidad jurídica ni ejecuta proyectos por sí misma, funciona como catalizador, facilitador de alianzas e impulsor de nuevas líneas de trabajo que responden a necesidades detectadas por los profesionales y organismos vinculados a la entidad. Doce años después de su constitución, cuenta con once grupos de trabajo en continua evolución y más de un centenar de entidades miembro.

En el escenario en el que nació PEPRI en 2014, ya existían en España grupos consolidados de investigación en protección radiológica. La necesidad que venía a cubrir no era la falta de capacidad investigadora, sino la coordinación eficaz entre los distintos grupos y entidades. Las capacidades estaban repartidas entre organismos públicos, universidades, hospitales, centros de investigación, instalaciones y empresas que tendían a trabajar conforme a sus necesidades inmediatas.

La SEPR impulsó la plataforma junto con el CSN para crear ese punto de encuentro necesario, así como para facilitar la detección de nuevas líneas de investigación en un contexto en constante evolución. Otro de los objetivos clave de PEPRI, según explica María Antonia López, representante de la SEPR en la plataforma, era dar mayor visibilidad a la investigación española y reforzar la capacidad de la comunidad científica para trasladar sus necesidades a quienes definen las prioridades y los programas de financiación.

Los estatutos de PEPRI establecen que carece de personalidad jurídica y patrimonio propios y que actúa a través de sus miembros. Por tanto, la plataforma se encarga de ordenar prioridades, conectar equipos y ayudar a construir propuestas, pero son las entidades participantes las que aportan las capacidades, ejecutan los proyectos y concurren a las fuentes de financiación.

La plataforma cuenta con una Asamblea General como órgano de decisión y un Consejo Gestor que se ocupa de la dirección ejecutiva. El CSN ostenta la presidencia de la plataforma desde enero de 2017. La Secretaría General, por su parte, corresponde a la SEPR y proporciona continuidad al trabajo de la presidencia, el Consejo Gestor y los grupos.

Grupos de trabajo  

La actividad técnica de PEPRI se articula actualmente en once grupos de trabajo orientados a cubrir las diferentes necesidades en materia de protección radiológica presentes en el mundo actual. Cada grupo reúne perfiles de distintos sectores, identifica líneas prioritarias y trabaja para convertirlas en propuestas de investigación. Los grupos se reúnen, sobre todo por vía telemática, cuando el trabajo lo requiere, y los miembros intercambian documentación y desarrollan las propuestas.

La Secretaría destaca la capacidad de evolución y adaptación de los grupos de trabajo de PEPRI. Los estatutos de la plataforma no contemplan a los grupos como unidades fijas, sino que se crean para responder a una necesidad y, una vez realizado su trabajo, pueden disolverse, reformularse o fusionarse para adaptarse a nuevas necesidades.

En el desarrollo de su trabajo, el primer paso consiste en definir con precisión la necesidad que se pretende abordar. Después, se formula una pregunta de investigación concreta, se identifica qué conocimientos e infraestructuras hacen falta, se reúne a quienes pueden aportarlos y se diseñan objetivos y metodología. La preparación de la propuesta debe coordinarse con la búsqueda de una convocatoria adecuada. “Una buena idea no se convierte automáticamente en un proyecto financiado”, resume la Secretaría General de PEPRI.

Entre las vías que siguen los grupos figuran el Programa Anual de Subvenciones del CSN y las convocatorias vinculadas a PIANOFORTE, la asociación europea para la investigación en protección radiológica, cofinanciada por Euratom. PEPRI actúa difundiendo estas oportunidades, facilitando el contacto entre posibles socios y ayudando a que una necesidad sectorial madure hasta convertirse en una propuesta competitiva.

La plataforma impulsa numerosos proyectos, entre los que figura MEYER, que ha desarrollado un protocolo nacional para medir el yodo-131 en la tiroides de personas expuestas en una emergencia radiológica o nuclear. El área de detección y medida también promovió una campaña de intercomparación para medir la dosis recibida en el cristalino, especialmente relevante para profesionales que trabajan cerca de fuentes de radiación.

A esta iniciativa se suman ALMAS, centrado en la determinación de emisores alfa en dosimetría interna y vigilancia de área, y la creación de una red de laboratorios de dosimetría biológica para reforzar la respuesta ante emergencias. 

 

Los proyectos MENPRO y EDNEP buscan mejorar la dosimetría neutrónica asociada a la protonterapia, una modalidad de radioterapia que utiliza protones para depositar la dosis con gran precisión en el tumor. Otras prioridades exploran la aplicación de la inteligencia artificial y la dosimetría computacional al cálculo de las dosis recibidas por profesionales y pacientes en radiología y cardiología intervencionistas. También se estudia la adaptación de la dosimetría externa a las nuevas magnitudes operacionales y el uso de gammacámaras hospitalarias para evaluar una posible contaminación interna del personal que manipula radiofármacos.

OpenRed, otro proyecto vinculado a PEPRI, ha creado una red de ciencia ciudadana para medir la radiación gamma ambiental. Por su parte, URACAM aborda la medida de uranio y la remediación de terrenos, mientras que NORM.4R estudia la gestión y valorización de residuos que contienen materiales radiactivos de origen natural. La plataforma cuenta, además, con un grupo dedicado específicamente a las radiaciones no ionizantes. Estos proyectos ponen de manifiesto que la protección radiológica abarca ámbitos muy diversos, algunos muy próximos a la vida cotidiana. Incluye las exposiciones médicas, industriales y de investigación, la protección del público y del medioambiente y las derivadas de fuentes naturales, como el radón, que puede acumularse en edificios y lugares de trabajo. Este campo continúa ampliándose a medida que aparecen nuevas técnicas y se identifican escenarios de exposición que hasta ahora habían quedado fuera del foco.  

Una puerta a Europa

La coordinación nacional cobra especial importancia cuando una propuesta busca financiación europea. Muchos especialistas de PEPRI participan también en las seis plataformas que integran el consorcio MEENAS: MELODI, sobre los efectos de las radiaciones; EURAMED, en el ámbito médico; EURADOS, en dosimetría; NERIS, en emergencias; ALLIANCE, en radioecología; y SHARE, en ciencias sociales y humanidades.

Estas plataformas elaboran agendas estratégicas que alimentan una hoja de ruta común y participan en PIANOFORTE, que lanza convocatorias abiertas para proyectos de protección radiológica. Pertenecer a PEPRI no garantiza la financiación de una propuesta, pero ayuda a llegar a ella con socios identificados, experiencia colaborativa y resultados previos. También permite que las prioridades españolas se discutan en una comunidad científica que trabaja a escala europea.